miércoles, 14 de enero de 2026

 


Narrativa multilíneal
El ayer sobre el hoy
Bardo de la Taurina

 

Plaza México
Lo que sería el nuevo auditorio

 

De rodillas
Las ‘suertes’ y las imposiciones

 

‘El Soldado’
El que más llegó a cobrar

 

Extraño ladrar
¿Pa’ qué sirve la libertad?

 

Coincidencia

                                             ‘Manolete’ y ‘Joselillo’

 

¡Venga la nostalgia!
¿Pa’ qué escribir de los palmados?

 

¿Concursos o Caldo gordo?
Estrellas por un día

 

La Rememoración
500 años muy ojones pa’ paloma

                                      Plaza México

Como pa’ el Mundial 2026 los cálculos no renales —que esos vendrán cuando les fallen los otros— dicen que llegarán al país 5,000,000 de visitantes, esto según la ganadera o heredera de Atlanga y/o secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora. En el improbable caso de que así sea, sobradamente alcanzaría pa’ unos seriales, en el interior, además como ya estamos en el año de meter la pata fuerte hasta se podrían aventar un golazo usando la plaza mayor pa’ instalar unas pantallas gigantes los días de la ola verde con los chíngueres de todos sabores.

Y perdóname, Santo Niño de Atocha, si por andar dando ideas nos salen con unas incruentas y aquello termina como El Rosario de Amozoc. Y es que hay que cuidar el recinto, porque pudiese ser que, una vez rasurados los generales, la parte de numerados y el ruedo, ya sin tablas y sin gorrones, podría convertirse en el Auditorio Las Brisas.

Con un escenario giratorio pa’ que luzca ‘Bad Bunny’, y en otros días darle usos múltiples: Pista de patinaje sin frío, exposiciones de toda índole, concursos amañados dirigidos por nuestra ‘Miss Universo’, y hasta instituir los jueves Las Noches de Table Dance, al compás del álbum Erótica de ‘Madonna’, con las que las figuras harían el paseíllo en tangas de luces pa’ después cargar la suerte al natural.

Eso sí, se cuidará el trapío —bueno, la percha— pa’ que el público pueda sacar los pañuelos blancos pidiendo el rabo, digo, por aquello de los recuerdos.

De rodillas

De José Alfredo Jiménez, ‘El Rey’, el del sombreroté de charro y el sarape multicolor más grande del mundo —que en sí son su mausoleo—, este apachurra teclas le tomó eso de andaba volando bajo, muy lejos del cielo… Lo que ocurrió al tratar de recetarles a sus fantasmas unos “Doblones”, rodilla en tierra, buscando la bragada con la lengua de la espada (pa’ pincharlos y provocarles un derrote violento), luego enfrontilarlos y, de “Dentro a Afuera”, darles pa’ sus tunas, rematándolos con unas “Ballestillas”. Y ahí fue cuando se vio en posición de genuflexión el aludido.

Y a propósito de una rodilla en la arena, o las dos, pa’ ejecutar algunas suertes del toreo —las que se dan por gusto, por recurso, por temeridad y hasta por necesidad de prender al público— ¡olé y olé!

O hincar una pierna pa’ las chiras pelas… pues suerte con el hoyito.

Pero que por exigencia de la sumisión los fieles tengan que genuflexarse o arrodillarse y besuquearles la mano a los de las sotanas, sean blancuzcos, apiñonados o patas rajadas como ese que tuvo en su ocaso la Plaza México… ¡qué horror!

¿Quiénes se creen que son? Ni que fueran Silverio Pérez con sus manos magistrales después de ‘Tanguito’, a las que honró Jorge Negrete, o Nat King Cole, que a Agustín Lara le besó esas manos capaces de escribir maravillas como: Silverio, Novillero, Fermín… o aquel pasodoble no muy afortunado al que pa’ sacarse la espina le dio un vástago chulapo. ¿Sabe usted cómo lo tituló?

No deseo decir que el longevo estuvo como lagartija, porque eso nos remitiría a ‘Lagartijo’, que fue un inmenso. Por ello lo nombraron el ‘Primer Califa’ de los cinco que a pulso se ganaron ese honroso título regional de Córdoba, España.

Y cómo no recordar que, en Linares, en la ‘Taberna Lagartijo’, se encuentra (o va) la cornamenta de ‘Islero’, que fue lo único que se conservó del toro que se cargó a ‘Manolete’. Esto con sus reservas, porque en el destazadero los tablajeros echaban a un rincón los pitones de toda la corrida —en este caso la de Miura— y no separaron los fatídicos de los otros, pues en aquellos momentos no se pensaba que el negro, entrepelao y con bragas, pasaría a la historia oscura.

Y pa’ no pecar de malinchismo, hay que decir que México alcanzó a tener cuatro ‘Califas’, juntando a los de varias regiones en las figuras de: ‘El Indio Grande’, ‘El Maestro de Saltillo’, ‘El Ciclón’ y ‘El Mandón’. Bueno, hasta aquí, porque el Quinto Califa todavía no nace… o ¿anda por ahí becerreando?

Aquí bien podrían caber, de hecho, dos casos de figuras que, muy quisquillosamente, si acaso les faltó el peso del mando:
‘Pepe’ Ortiz —su toreo se le puede relacionar con la poesía de Ramón López Velarde— y Silverio Pérez —mexicanísimo en su persona y de profundas raíces españolas en su arte… un torero de gran expresión—.
Citas de José Alameda, en su libro
La pantorrilla de Florinda y el origen bélico del toreo, Editorial Grijalbo.

 

‘El Soldado’

Abramos ‘La Casa de la Bandida’, la que estuvo frente al ‘Toreo de la Condesa’, cuya mandona —no madona— lo fue Graciela Olmos, quien le compuso un corrido a ‘El Soldado’, el que ahí se vestía de luces pa’ luego cruzar la calle de Durango, mientras ‘Ámbar’, un parguelas que por las noches se vestía de la aguja, se las ingeniaba pa’ parar el tránsito.

Y la gente gritaba:
—¡Te vas a salar, Soldado!

Y al terminar la corrida regresaba a derramar la marmaja, que era mucha, pues a decir del propio matador fue el que más cobraba en aquella época.

Agregaba Luis Castro que, aunque salió de la miseria, también conoció la suerte, como cuando el empresario metropolitano lo quiso debutar como novillero y le dijo:
—Espéreme un año porque estoy flaco y sin fuerzas
Y lo esperó. (1932)

Y recordaba, dentro de la desgracia, que pa’ él fue el toro ‘Cálao’, de Piedras Negras, el que le pegó aquel femoralazo que requirió de cinco drenes simultáneos. De Casa de la Bandida, aquellas beldades —ligeras como las luciérnagas de la noche, otras frondosas como la primavera—, eso sí, toítas bien torneadas, con carnes macizas, coquetas hasta la peineta, diosas de la seducción y alquimistas de ese aroma atrapador… ¡sí, ellas! le llevaban la comida calientita acompañada de unos fogonazos que, decía, fueron los que le ayudaron a no perder no solo la pierna, sino la vida.

Y a propósito del torero que no nació en Mixcoac sino en Niño Perdido:
—¿Cómo era eso de los “medellines” en ‘Casa de la Bandida’?
—¿De qué número calzas?
—Del seis.
—Entonces, ¿pa’ qué preguntas de los del diez?

Decir que en esa casa de citas —donde no se necesitaba cita sino parné— ‘El Soldado’ presentó a ‘Manolete’ con Agustín Lara, quien a partir de ese momento le fue ilustrando sobre el mapa español. Y pienso que el músico ha de haber orientado al coletudo sobre quiénes daban los mejores “Do de pecho” de aquellas a las que les decía musicalmente: vende caro tu amor, aventurera (la inflación siempre encareciendo los lujos).

A propósito de ‘Manolete’, ¿Cuándo confirmó en la Plaza México?

—Maestro.
—Eso no lo soy, porque nunca he pegado tabiques.
—¿Cuál ha sido el momento más recordado en su vida?
—Cuando sobre mis hombros cargué el féretro de ‘Manolete’.

Gratitud al matador Luis Castro y a doña Gloria Rizo.

 

Extraño ladrar

Don Aurelio Pérez ‘Villamelón’, quien lograra la primera transmisión al alimón con Pepe Alameda desde la Plaza México, contaba aquella fábula del Perro que brincó el Muro de Berlín, que más o menos va así:

—Todo sucedió cuando un perro que estaba del lado comunista decidió saltar al otro lado del muro.
—Y un perro vecino le preguntó: ¿por qué has saltado a este lado?
—Porque extraño ladrar.

Y versando sobre la libertad, ¿qué le van a hacer los puyazos majaderos al empresario? Que en el caso de Mario Zulaica se los lanzan por lo guapo que es (lejía pa’ la envidia), y menos a los dueños de una mole de concreto como lo es la Plaza México, que de todas maneras harán con ella lo que más les convenga, como sucedió con el Toreo de la Condesa, el Estadio Nacional, el Reforma Athletic Club, el Frontón Metropolitano, el Parque Asturias, el Toreo de Cuatro Caminos, el Parque Delta…

Y sobre el inmueble de la Plaza México se cuestiona por ahí el: ¿por qué no han bajado El Encierro y colocado una marquesina luminosa propia de espectáculos? Y referente a las esculturas toreras que bordean la plaza, ¿les darán cuello y pondrán la de algunos metaleros o vedettes? No lo creo, porque ahora todas son anoréxicas y parecen palos de paleta, por lo que ni se verían arriba de los pedestales. Además, ¿pa’ qué meterle lentejuelas a un catafalco?

El derrumbe no será de inmediato, pues su vecino —el estadio de las patas— también correrá la misma suerte, pero esto no será antes del Mundial 2026, donde por solidaridad muy probable caerá la nunca mejor nombrada oncena de los Ratones Verdes, cuya autoría se le debe al maestro Manuel Seyde.

Coincidencias

Coincidencias entre ‘Manolete’ y ‘Joselillo’: ambos fueron españoles, idolatrados en México; los dos llevaban en su apellido el Rodríguez; ambas cornadas se  las dieron en el quinto de la tarde y con la muleta en mano; las heridas fueron en las piernas, y más aún en las derechas; el par murieron en hospitales a los días de haber recibido sus respectivas cornadas; los dos fallecen en 1947; los ternos trágicos de ambos eran color rosa; ‘Manolete’, en su última faena, ejecutó el pase invento del torero cómico ‘Llapisera’, popularizado por el torero serio, y el ‘tabaco’ de ‘Joselillo’ se produce al ejecutar la ‘Manoletina’; los libros póstumos como título solo llevan el nombre de los toreros, ‘Manolete’ y ‘Joselillo’, y fueron escritos por dos figuras de las letras: Filiberto Mira y José Ramón Garmabella.

Y en lo personal, ambos estaban comprometidos respectivamente con ‘Lupe’ Sino y con Aurora Segura, las dos nacidas en España; y otra coincidencia: ambas llegaron a las pantallas de plata.

Y cayendo en lo metafórico, la leyenda cuenta que los bureles ‘Islero’ y ‘Ovaciones’ no mataron a ‘Manolete’ y a ‘Joselillo’. Al primero, por su avaricia, lo sacrificaron el apoderado José Flores Cámara y su financiero Álvaro Domecq Díez, esto porque aquella temporada del cuarenta y siete sería la de la despedida del ‘mártir’; después, a vestirse de pingüino y su fortuna por matrimonio pasaría a su esposa o viuda. Así que, por las circunstancias, se piensa que los susodichos evitaron que la enamorada viera a su amor en el lecho mortuorio y ahí contrajeran nupcias.

Cámara y Domecq se sacaron de la manga que el diestro estaba inconsciente cuando, después de la operación, a las dos horas salió del shock. ¿Y si no? ¿Cómo pidió un cigarrillo?, ¿cómo dijo que le dolía la ingle?, ¿cómo dijo que no veía?, ¿cómo dijo que le dolían los riñones?, ¿cómo lamentó la angustia que sentiría su madre, doña Angustias?, ¿cómo dijo que ya se iba a morir? Todo ello en su lapso de conciencia, antes de que le aplicaran el plasma venenoso, aquel que guardaban desde la II Guerra Mundial.

Y a Laurentino López ‘Joselillo’ se lo cargó ese sector de público reventador de la Plaza México, ese que le gritó antes de la cornada mortal:
—¡Arrímate, payaso!

¡Venga la nostalgia!

Y a estas alturas usted se preguntará: ¿pa’ qué escribir de algunos que ya se palmaron hace tantos años?

Y es que, si no recordamos a los que ya partieron, habría que comenzar por retirar de las pantallas a ‘Cantinflas’ y a Pedro Infante, o la discografía de los enemistados José Alfredo Jiménez y Vicente Fernández, quitándole a quienes no los vieron o escucharon la oportunidad de conocerlos y gozar con ellos.

¿Y qué les esperaría a los animalitos de Walt Disney, el que comprendió y respetó a la Fiesta Brava, de la cual trabó una sólida amistad con Carlos Arruza?

¿Y qué tal el inmenso Juan Gabriel, quien pa’ presentarse en Bellas Artes inspiró su vestimenta en una casaquilla torera, en azabache y oro?

¿Y qué decir de ‘Chabelo’, el gringo de nacencia, que fue tan gran aficionado que hasta una cornada traía en el pellejo?

Y a propósito de niños, un recuerdo de aquella tarde frente al monumento a Manolo Martínez en la Plaza México, cuando llegó un papá con su hijito. Este preguntó:
—¿Quién es?
Y el padre le contestó:
—Un Dios.
A lo que, al escuchar esto, el niño, como resorte, se arrodilló pa’ persignarse.

Y como nos hemos referido a las arrodilladas, viene oportuno aquello de:
“Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado” —Emiliano Zapata.

 

 ¿Concursos o Caldo gordo?

Los aficionados lo saben, lo saben… canta la ‘Sonora Santanera’ en ‘La Boa’. Y es que todos saben que la capital y algunas otras entidades han quedado viudas por la epidemia del clausuramiento de las corridas de toros.

Tal vez por ello un torero de la línea del pop ha lanzado una imploración que, a ningunos otros espadas, en quinientos años, se les había ocurrido.

Y es darle fuerza a nuestra identidad metafórica de ser descendientes de un águila y de una víbora nopalera. ¿Cómo lograrlo? Pues copando un pentagrama con algo que aluda a una fiesta moribunda como la que aquí se tiene. ¡Ah! Y se está ofreciendo una lana a quien la borde cañona.

Luego, como el trenecito del ‘Chocolate Express’, pero por otra vía, la que se suscribe como ‘Tauromaquia Mexicana’ lanza la iniciativa de la creación de un ‘ensayo’ y ‘cartel’ sobre el tema de los cinco siglos de lidiarse en ¿México?, a lo cual le empezó a dar carrete el finísimo investigador y erudito en arte, don Salvador García Bolio.

Y solo referir, pa’ aquellos que se vayan a echar el trompo a la uña, que, en el caso de lo musical, en esta tierra desde incontables ayeres existen un par de himnos de las inspiraciones de los maestros Agustín Lara y Tomás Méndez… nada más pa’ que les midan el agua a los camotes.

De los ensayistas, ojalá honren con talento a quienes hay que mirar pa’ arriba, por citar algunos iluminados como Juan de Marchena y José Pagés Rebollar. Y pa’ quienes van a calmar sus ansias con lo del cartel, si van a crear una pintura santígüense, primero volteando a ver a los genios Pancho Flores, Antonio Navarrete, Reynaldo Torres…

                                                La Rememoración

Por ahí andan volando alegres serpentinas y confetis que dicen: “Celebración de los Quinientos Años de Tauromaquia en México” (huérfana de madre y de hermanas).

Si México toma su registro como país en 1821, ¿de dónde sale lo de los 500 años?, ¿de alguna escuela o universidad de la 4T?, a bla, bla, bla…

Sea como sea, si andan prendidos a lo que les han contado de esas fechas, ¿Por qué como rememoración no organizan un festejo en Veracruz, que es por donde entraron los primeros toros, o en la plaza de Cañadas de Obregón, en Jalisco, que es la más antigua en estas tierras?

Esto porque en la antigua Tenochtitlan, concretamente en la Plaza del Marqués —que estuvo donde está ahora la Catedral y que se supone fue el sitio donde de inicio echaron capa—, sería un sueño guajiro.

El cartel, sin regateos, con toros de Atenco por su antigüedad; el valor lo pondrían ‘Jerónimo’, con su mexicanidad, y Juan Luis Silis, que es un torero charro; y en representación de los conquistadores, que han sido más que figuras aztecas, el embajador Enrique Ponce…

Y pa’ los puristas que respinguen, ¿Qué tal si se fuman un purito despacito, como el que Roca Rey le propuso al bien alabado Morante?

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

 

Arte Pablo Picasso

Narrativa pa’ sorberse a traguitos
‘Los Divinos’

Bardo de la Taurina

Arte 

Pancho Flores – Cristóbal y Fco. Álvarez – Juan Antonio Ruiz

‘El arte debería prohibirse a los ignorantes,
nunca poner en contacto con él a aquellos
que no están preparados para ello…’
Pablo Picasso
 

Buscando no caer a los pies de Oblivion, que según cuentan es “El Rey del Olvido”, ese que crece sin respeto por lo que un día fue semilla de lo esplendoroso o de lo desastroso, pero que, si no lo recordamos, caerá en los trebejos de lo ignorado, que es como darle cuello a las huellas del pasado, como lo es la tauromaquia, hoy decapitada en el centro y en varias provincias. Esto, porque en mucho los taurinos no la oxigenamos en los últimos años y permitimos el chacoteo masivo, el que antes se daba en las carpas.

De ahí que hoy aquí, las plazas, cuando no se anuncia un extranjero, parecen outlets. ¿A qué se debe esto? A que los que han volado son los toreros espectáculo, los aportadores, los originales. No que hoy los aficionados y el público se encuentran con un toreo serigráfico: 1/100 – 30/100 – 60/100.

Concluyendo: ¿O el toreo está en los momentos estelares de su decadencia? ¿O cómo entender que en treinta años no surgiera una figura de talla internacional?

Y eso que hoy los toreros no huelen a mujer, vino y tabaco, que desgastaban mucho. Pues imaginemos ochenta tardes de nervios, gachis, tragos + otros ochenta días de agotamiento físico, y dan las crudas. Y es que eso de lidiar en algunas plazas primero los mochos y luego las que están en puntas tiene su gracia, como cuando le preguntaron a aquel:
—¿Si le gustaba rematar en los medios?
Y horondo contestó: —Prefiero rematar en el pocito…—

Bueno, mientras seguimos rumiando, ¿o velando lo que una vez fue y ya no será?, pondremos a disposición los nombres de esos seres que, en la Fiesta y a la vez Tragedia, pasaron lista de presente, sin que estén libres de su respetado criterio.

 

 Arte: Cristóbal Álvarez “Haciendo la luna”, uno de los

pasajes emblemáticos de quien cambiaría el toreo

 

Juan Belmonte ‘El Pasmo de Triana’

Vayamos con los artistas y con algunos que alcanzaron lo “Divino”:
Juan Belmonte, que dejó pasmados a todos quienes lo veían, de ahí lo de “El Pasmo de Triana”. Conjugaba el valor de parar y el arte con lo que lo hacía, pues, estudiándolo a fondo, los de antaño ya referían la presencia del temple, aunque el personaje sostenía que el temple lo daba el toro, sobre todo durante los tiempos en que una enfermedad afectó en España las pezuñas de los bureles, obligándolos a ir más despacio.

—Se torea como se es.
—El toreo es la expresión de un estado de ánimo.—

Y vayamos con el origen de estas citas, que no siempre es tan conocido:
“Lo más importante en la lidia, sean cuales sean los términos en que esta se plantee, es el acento personal que en ella pone el lidiador. Es decir, el estilo. El estilo es también el torero.”

Y si este trianero le movió algo con sus teorías, le recomendaría el libro Juan Belmonte (una vida dramática), 1962, de la autoría de Manuel García Santos. No va a ser fácil su adquisición, pues el libro, que es de bolsillo, fue editado por La Prensa en 1965, a un precio de $5.00; más ello nos llevaría a una aventura por las librerías de viejo en la calle de Donceles, en el Callejón de la Condesa y en el Panteón de San Fernando, en la CDMX, donde se expenden reliquias literarias.


Arte: Caricatura intemporal de ilegible autoría,

más extraordinaria en su expresión gitana,
con gratitud a su creador.


Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’

Del que su madre dijo un día, después de sus mítines que también los pegaba:
—Con lo guapo que es mi niño y todavía quieren que toree.—

Y es que ese gitano, con el mar atrapado en sus ojos, era cosita fina. Con recordar aquello que sucedió cuando cruzó la línea fronteriza y el migra le preguntó:
—¿Usted habla inglés?—
—¡Ni Dios lo permita!—

En lo torero fue un tío de claros y oscuros, que nació pa’ las pinceladas, que las daba como si fuera el mismo Greco. Y cuando las ligaba, pues armaba una faena de perfume caro; eso sí, rara vez rematada con los aceros. —Pero me esforzaba—, al grado que llegó a tratar de matar al toro desde el callejón, con la consabida visita a chirona (cárcel), lo que no fue solo una vez.

Su toreo consistía en despatarrarse con esas piernas tan colosales como las del Rodas, las que le permitían que su cintura girara como del sol a la luna, llevando prendido al burel. Eso sí, cuando andaba de vena, y con ello le alcanzó, en su época, pa’ ser el segundo torero español que más toreaba en México.

También hay que decir que incursionó en las pantallas de plata, y lo hizo al lado de la genial Carmen Amaya y del mismísimo Anthony Quinn.

Y vámonos recordando que el presidente López Mateos lo nombró su asesor taurino, y su mecenas en México lo fue don Carlos Trouyet, quien lo tuvo en su ganadería “San Carlo”, que había pertenecido al “Orfebre Tapatío”, tal vez el torero más prolífico en la creación de quites, que lo fueron cuando menos seis: “El Quite de Oro”, “La Tapatía”, “La Orticina”, “La Mariposa”, “La Chicuelina andante”, “La Guadalupana”, de cuya Virgen era tan devoto que una tarde, que conquistó “La Oreja de Oro”, se la fue a regalar a su altar.


                           Arte: Juan Antonio Ruiz, cuya naturalidad se da acorde

con los palpitares del jerezano, que eran el pozo del arte


Rafael de Paula

Rafael de Paula, que no era su nombre real, pero siendo gitano, le duraba inspirarse en aquel San Antonio de Padua y colgarse algo parecido; de ahí el de Paula, bueno, eso cuenta su leyenda.

A últimas fechas ya no podía con su grandeza, dejando ver su precaria humanidad, con la que no se podía ir de la cara de los bureles en las plazas.

Bueno, el Paula poseía la convergencia de miles de aficionados que lo han considerado el más bello capote de todos los tiempos, y él reafirmaba que esto se debía a sus muñecas irrepetibles, más algo a este asombroso don le concedió “El Gallo” y “Chicuelo”. Pero eso no es todo: también decía que poseía un pecho hermoso que, cuando lo sostenían sus extremidades inferiores o el tronco, encontraba una estética maravillosa, la cual lo precipitaba con lo efímero de lo natural. Esto, aunado a su gitanismo, le daba un halo sustentado en su forma de ataviarse de auténtica divinidad.

Y nunca mejor tomada y aplicada esa cita que aparece en el libro de José Bergamín La Música Callada del Toreo, de ediciones Turner / El Equilibrista. De ella viene bien decir que el autor le dedicó esta obra a Rafael de Paula: “Porque de él aprendí a pensarla mejor”.

Va la cita:
“Por eso hubo y hay tan pocos toreros de verdad. Hoy se les llama, con desdén por muchos, artistas, como a los que no lo son se les debería llamar, sin desdén, lidiadores; que es muy distinta cosa.”

Decía que si un día la inmortalidad le fallaba, se elevaría por los cielos y Jerez vestiría de luto. Y así fue, pues murió apenitas este Día de Muertos, tal vez no como lo deseaba, dando cuatro lances al viento.


Arte: Fco. Álvarez Una expresión del maestro,

 sin el que no se podría entender El Toreo Moderno

Enrique Ponce “Su Majestad”

De su grandeza, qué decir, todos los rincones la constataron. Y, como todos los inmensos, ha tenido detractores y envidiosos, como lo fue o lo sigue siendo José Miguel Arroyo “Joselito”, quien llegó a insultar al torero de Chiva, Valencia, España, por unos dimes y diretes que se resbalaban por entre las tabernas y los mentideros taurinos. Chismes o no, debieron de ser tratados con la firmeza que el rigor admite.

Más “Joselito” sacó del burladero al maestro valenciano y, con palabras inusitadas pa’ un brindis, espetó:
—Cuando yo me tenga que cagar en tu puñetera madre, te lo diré a la cara—.
Concluyó el brindis con un “vete a la mierda y toma la montera”.
—A mí me gustan los tíos por derecho y de frente, y si me tienen que decir cualquier mierda, me lo dicen a la cara.—

Inexplicablemente, Enrique Ponce, que debió dejar que la montera cayera a la arena, con esa su educación la tomó y regresó al callejón, mientras la gente, que ignoraba lo sucedido, aplaudía el brindis.

Una mancha imborrable del exquisito de las arenas, que lo fue por muchos años, hasta que él quiso, más ciertamente con algunos empujones ajenos a los ruedos.

Y sí, recordarlo como un artista que, con capa y muleta, alcanzaba lo sublime, hasta llegar a hacerlo parte de su toreo, sin que faltaran esos chispazos de inspiración única, como lo fueron sus “Poncinas”, además de haber sido el troquel de todos los clones que hasta la fecha pululan por doquier.

Y hablando de esos papeles calcas, reproducimos algo que al respecto dijera quien fue la punta de lanza del toreo mexicano, don Rodolfo Gaona:
—Nadie puede enseñarle a uno a ser torero; ese, el toro, es el que manda en la plaza.—

Y ya encarrerados, va otra del mismo autor:
—Y para ser buen aficionado no hay como ver muchas corridas y hablar con los toreros; y los toreros necesitan hablar con los buenos aficionados para aprender también.—

Arte: Juan Antonio Ruiz, sustrayendo del albero lo efímero pa’
volverlo inmortal, en ese detener el tiempo que es oro

Morante de la Puebla

La divinidad que hasta el último momento mostró al mundo, porque logró en su solo compendio lo mejor de los que lo antecedieron, lo que es muy de su convicción. Pues en alguna ocasión dijo que “hoy se torea peor que nunca”. Con valor, sí, porque hasta pa’ abordar una buñi se necesita valor. Y continuó aseverando que hoy se ejecuta artesanalmente, y por supuesto que arremetió contra el toreo de calca, el de troquel, que de eso a la robotizada hay un paso.

Ojalá no se llegue a eso, porque sería tanto como quienes fornican con una muñeca de hule; más que fantasía, es una demostración de la carencia de sentimientos, como la emoción misma lo es. Pero no cualquier emoción, que tal vez en el talante de lo taurino, y más concretamente de Morante, lo correcto sería referirnos al estallido que viene después del pasmo o de un sofocamiento que, en cuestión de segundos, puede explotar.

Y no como un jubileo como tal, sino con el que produce un alumbramiento, porque el referido Divino, cada pase nos lo ha entregado como una verdadera creación e irrepetible, porque lo más probable es que no se le vuelva a ver. Y esto queda confirmado cuando ha dicho que él no comulga con las faenas prefabricadas.

La razón de ello está apoyada con esa definición que ahí queda cuando lacra aquello de que “el toro es la música y el torero la letra”, y que con ella trae prendido el respeto que, en el toreo y en la vida del torero, se le debe tener a quien toca la tecla, esa que un instante antes se sabía que la había, pero no tenía vida.

Y si hoy se puede afirmar que, como ser, es un superdotado, a pesar de sus carencias mentales, lo cual lo engrandece hasta la estratósfera, donde se vive en otra dimensión. Lo sé porque lo he escuchado de él; ha sido un sufridor de la vida misma y de sus circunstancias, a las cuales ha superado por ratos, que le llegan más que nada cuando está en el albero, en donde él ha sido un dar a manos llenas.

Y por supuesto que no va a ser ni beatificado ni santificado, porque él fue la vid de las arenas, la que en lo agreste y en el brillo no se resistieron a ser partituras de un lenguaje que fue del delirio a la genialidad.

No obstante, José Antonio Morante Camacho, en la realidad, ha sido un mártir.

Y si decir que su herencia ya se está viendo, se llaman: Juan Ortega y Pablo Aguado.

Los de México

¿Qué pasa con ellos? Pues andamos en la búsqueda de algunos noveles de los últimos treinta años, y la cruda realidad es que no los encontramos al nivel de los referidos en esta entrega.

Y ahora se entendería si “La México”, en vez de arena, la hubieran empastado, pues muchos llegaron a ella a hacer su picnic.

¿Y cómo los vamos a encontrar, si ahora en plazas como la “Monumental de Aguascalientes” pintan las tablas de color azul, dizque en honor de una santita? Pues ojalá pronto llegue Santa Claus pa’ que vuelvan a su color rojo.

Arte: Don Pancho Flores, en uno de los testimoniales más
de cómo se toreó antes de que esto fuera nostalgia

Los Aztecas

‘Pepe Ortiz’, creador de quites, entre ellos ‘El Quite de Oro’, que nació frente a la cara del toro sin ensayos previos y que solamente fue ejecutado por su creador en tres ocasiones: en México, Granada y Guadalajara.

Silverio Pérez fue el auténtico ‘Compadre’ de un pueblo querendón, de ahí que la afición le abrazara con un cariño inusitado, y al que le inyectó popularidad su pasodoble.

Fernando de los Reyes ‘El Callao’, que con sus azares vinieron las lunas de miel gozosas e irrepetibles. Lástima que lo silencioso de su persona no le permitió gritar en la Fiesta.

‘El Pana’, ya después, con el caminar la legua, dio con el macizo de la personalidad que le alcanzó pa’ tejerse su ropaje histriónico.

Y aunque fueron poquitos, lograron darle a la toreada mexicana ese aroma a perfume fino, qué digo fino, ¡finísimo!

Arte: Don Pancho Flores, quien, igual que su inspirador,
encontraba tela donde quisiera pa’ convertirla en arte

Manolo lo precioso lo hizo rutina

Me pregunto: ¿no será que Manolo encajaría entre los toreros poderosos, técnicos y hasta bastos? Claro que sobrado de arte, pero sin ese pellizco. Y es que, por citar sus ‘Chicuelinas’ desmayadas, sus ‘Desdenes’, que en su persona eran uno de sus rasgos, sus ‘Martinetes’ rubricantes y explosivos… ¿Tal vez con su regularidad los hizo normales? Reconociendo que la grandeza es hermana de la enormidad, y cuando no las ejercía no era por falta de poder, sino que se daba el lujo de que no se le diera la gana.

domingo, 19 de octubre de 2025

           Olga Casado, Roca Rey, y el Divino

                     Por Bardo de la taurina

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 Fco. Álvarez, portador de un arte desafiante

Olga Casado

Llega la imagen de la torera Olga Casado, la del Premio Mujer y Tauromaquia, salida de la escuela sin paredes que honra al difunto ‘Yiyo’.
Está en la pantalla, pero no llegó sola: la puso el matador Amado Luna, el que sueña y cabalga por los espacios siderales, donde ha encontrado una claridad pa’ ver y entender el toreo con un talento como muy pocos lo poseen.

Y hablando de talento —en lo taurino y en lo pictórico—, ese ojo de privilegio que solo poseen las figuras que pintan a las figuras, el maestro Juan Antonio Ruiz, nos hace hincapié en que nos fijemos en un brinquito que da la madrileña Olga Casado.
En vez de girar sobre una pierna para reponerse y dar ese paso mínimo; esta observación del extraordinario artista de los pinceles que es Juan Antonio Ruiz es importante y puede ser tomada como un recurso… o hasta como una innovación.

Amado Luna

Ya está la voz del matador Amado Luna, el que auxilió con sus libros al legendario Rafael Sánchez “El Pipo”, el que creyó en Manuel Benítez “El Renco”, y que a partir de eso inventó y conjugó el fenómeno de ‘El Cordobés’.
Ahí iba Amado, a la vera del apoderado del V Califa, por los andadores de la Plaza de Las Ventas, buscando elevar la cultura mediante la vendimia literaria.

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                       Arte Fco. Álvarez  El idealizador de La Fiesta

La imaginación nos lleva a aquellos ayeres en que Luna, en Los Viveros de Coyoacán, se calzaba los tenis de la ilusión y salía a predicar en la legua la verdad del toreo.


No la de las camionetas último modelo que por placas traen un cheque pa’ abrir la puerta de las ganaderías, como sucedió con el hijo de ‘Juncal’, el que valió pa’ puras vergüenzas del padre.

Hoy, aunque se debute con un traje de la aguja salido de los talleres de Fermín o Justo Algaba, el fenómeno de monaguillos a cardenales no se va a dar en automático.
Los cercanos a Manolo Martínez supieron que, cuando este debutó en La Aurora, lo hizo con un terno que perteneció en un principio al matador Diego Puerta, y de segunda mano al matador Ferriño, y ya de tercera al referido Manolo.

Y hay que subrayar que aún no ha nacido quien se pueda comparar con el regiomontano… ni con el otro.

Y ahí les va esta: viendo a un aspirante, escuché que animaba al toro con un oming, oming…, y ya que me acerqué, oí que lo que decía era coming.


Bueno, se puede ser pata rajada y también bilingüe.

Y es que mientras no se entienda que el torero no es un hobby, a la calabaza le va a faltar piloncillo.

En mucho de esto también los empresarios cargan su costal, porque se quedaron en su infancia, cuando en boga estaba el ‘Teatro Guiñol’.
¿Que cuál era? El de las marionetas o títeres, que es lo mismo que los toreros de troquel: todos están movidos o cortados con la misma tijera Poncista… y entonces, pan con lo mismo.

Dicho de otra forma: hace treinta años que nos han estado dando agua de chía… nada más que sin chía y sin limón.
Y claro que ha habido grandes carteles, más todos ellos apuntalados por extranjeros.


Bueno, como estará la situación que ya ni lo que queda de la Suprema Corte tomó a revisión el caso de las corridas de toros en la CDMX.

Retomemos la conversación ahora sobre el carisma, del que Amado Luna recuerda al otro Amado, a Ramírez “El Loco”, y el escribano se saca de la manga a Valente Arellano, que poseía el son del carisma y de la transmisión; los dos eran la viva conexión con el tendido.


La misma que trae Olga Casado, que parece cerrajera, pues cuanta Puerta Grande se le presenta, la abre.

Un hombre con un caballo

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                         Arte Juan Antonio Ruiz  Rayando en la perfección

Roca Rey y El Inolvidable

Nuestro personaje se refiere ahora a quien llama El Rey.
Andrés Roca Rey no es el heredero del trono, es el ¡Conquistador!

Es diametralmente opuesto en todo a su antecesor.
¡Y qué bueno que el toreo no caiga en una continuidad de más de lo mismo!, aunque lo pasado haya sido esplendoroso.
Aquel es irrepetible.


Esa tarde, con el desatornillarse la coleta, poco a poco, templadito, se desmoronó el mármol del toreo —que era de Carrara, por si alguna duda profana saltara—.
Es más, su toreo fue tan puro que podría provenir de Calacatta, que es pureza certificada allá por los Alpes Apuanos… obvio, en Italia.

Imagen que contiene vaca, hombre, parado, pájaro

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                         Arte Juan Antonio Ruiz Simplemente Divino

De lo del arte

Miguel Ángel exigiría, gritaría por una cúpula en la Capilla Sixtina pa’ plasmar al Señor.
O quizás debió pensar que la plaza indicada para la estatua monumental —que vendrá más grande que la del Coloso de Rodas— no sea la explanada de Las Ventas, sino la de la Plaza de San Pedro.
Y es que se ha ido quien escribió sus evangelios y sus propias encíclicas.
¿Y por qué así? Porque es un Divino.

 

lunes, 13 de octubre de 2025

 

                        Trincherazos aztecas y españoles

Silverio y Morante
‘El Pana’, Mora y Aguado

Bardo de la Taurina

                              Arte Ricardo Guevara

No apeteciendo el vituperio, aclárese —por llevar implícito— que, para esta entrega, en varias ocasiones, el escribano conversó con algunos de los protagonistas que han cincelado los llamados Trincherazos (o Trincherillas), que en ocasiones se convierten en esculturas que cobran vida, impulsadas por el asombro y el júbilo que despierta su puesta en escena.

Y sí, se dice que la popularidad de este muletazo mucho se debió a la que le inyectó el poeta y músico —vinculado, muy probablemente en los ayeres, con los Infantes de Burgo, en el origen de su apellido Lara—, el mismísimo Agustín.

El caso es que el músico nacido en El Puente del Cuervo (calle de Colombia, CDMX) elevó a Silverio Pérez como ¡el Monarca del Trincherazo!
Y aquí cabe escribir que, hasta los días de su muerte, a Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ este título, con el paso del tiempo, le parecía inapropiado, pues él se consideraba el legítimo poseedor, sobre todo después de habérselo ejecutado a ‘Rey Mago’ la tarde de su supuesta despedida en la Plaza México.

Morante

                                      Arte Escamillo

Al que, en muchas aristas, naiden se le va por delante; tan es así, que es la única figura que puede llegar a Sevilla desde su Puebla del Río por navegación a través del Guadalquivir.

José Antonio es un bíblico que ha escrito su propia obra, en la que capitulean sus Trincherazos duales, pues lo mismo los usa pa’ destroncar al burel que pa’ colorear los claveles de colorado.

Lo cual no les ha pasado de noche al dueto de dos que, a la par, han venido formando los sevillanos Juan Ortega y Pablo Aguado; y que, en el multicitado Trincherazo, han encontrado esa pólvora que hace que las plazas exploten, ya sea con la pureza de uno o con la fortaleza del otro al servicio del arte.
Arte cuya aceptación hoy está costando más trabajo, porque —entre los tostoneros pa’ abajo— un valor como este no cabe dentro de un celular.

En fin, aún hay quienes no se han dado cuenta de que este binomio es la nueva antología.
Y es que, como dijera Carlos Fuentes:

“La belleza solo le pertenece al que la entiende.”

Crédito

Esta entrega forma parte de una pa’ ponerse sobre la mesa en tertulias, charlas, cafeteadas, cantineadas y chateadas, más ahora, con motivo de la Hispanidad, pasa lista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 4 de noviembre de 2023

Un terno de flores y una flor para el Camino

 

     Isaac Fonseca y Jacobo Hernández Almas gemelas, gemelas del alma.

     Para quien tomó la Fotografía vaya para él un amplio de reconocimiento de autoría

Me pidieron que escribiera algo pa’ el día de los difuntos, pero ese día no hay nada que celebrar, algunos recuerdos sí,  así que recordé a algunos grandes y me pesqué al más vivo de los vivos con un recuerdo chido, de quién tiene apariencia de niño; Isaac Fonseca, que lo fue, el de  su retorno a Madrid  tan cacareado como lo del “Niño artillero”, que no sé si con esto de los libros en modo fuera de gracia, que les dieron a los morritos pa’ desviarles sus débiles neuronas, todavía los “Niños Héroes” existan como también el “Santo Niño de Atocha”.

De ahí que ofreciera tema pa’ jalarle el hilo a la aguja, todo comenzó con que el tarasco regresaría a las ‘Ventas’ de ese Madrid al que Agustín Lara le dedicara un pasodoble ¿Lo conoce usted?, no se vaya a ir con la finta del popular chotis, ese nació de unas letras que el ‘Chamaco’ Sandoval su arreglista de toda la vida le obsequio al maestro Lara con motivo de un acariciado viaje a la capital española y que se le había venido cebando o chisporroteando.

La letra original comenzaba con algo así; -Cuando vayas a Madrid te voy hacer emperador de Lavapiés…- es decir originalmente la obra era masculina y luego por el propio Agustín Lara fue feminizada y musicalizada, ¿Quién llevaría a una dama a un lugar como ‘Chicote’?

Y como el toreo es música al ver anunciado un burel que se llamaba ‘Bolero’ conjugue el nombre y así se lo comunique al director de orquesta de vida taurina Jacobo Hernández, también a una punta lo lleve al tema del terno que uso de segunda piel ‘su’ torero Isaac Fonseca, un color ostia hilado con oro y con nardos de colores, ataviado.

Jacobo Hernández el hermético gurú de los callejones de la vida y de la muerte, me comentó cadenciosamente, como es todo en él, que el pensamiento de que ese terno había pertenecido a uno de los tres señores de la Divina Providencia que lo es Morante de la Puebla, no era exacto, y esto ha de ser ahora que ya hay parné la confección estuvo a cargo del maestro Justo Algaba y hondó en que ese atavió en particular fue diseñando al alimón, con el propio torero el que goza del afecto del sastre.

El torero trajo al vuelo el recuerdo de su abuela Doña Basilia quien gustaba mucho de la forma, el color y el aroma de los nardos y ¡Venga la Magia!

De Michoacán a Madrid con los nardos llenos de sutileza brotando de las manos de las bordadoras, ¡Que vaya que son artistas de todas las piezas!, lo subrayado de la magia obedece a que si no fuese así el pitón hubiese entrado por los pulmones y no hilvanando solo la chaquetilla.

Por si algo faltara a este trance mágico, decir que el propio sastre Justo plasmó por dentro de la chaquetilla unas letras alusivas a un secreto que solo él y el torero conocen.

La bitácora del terno inicio en Dax Francia el día de su alternativa, luego se lo puso pa’ la confirmación en Nimes, con el mismo se presentó en Morelia Michoacán donde fue averiado y así surco el Atlántico nuevamente hasta entrar al taller y de paso una ajustada pues el matador andaba de enflaque ¡Qué envidia!

Luego ya vino lo de Madrid de donde quedo pa’ que le echen talacha y de paso, me pregunto ¿Por qué si el terno es tan reciente no trae machos de campanitas o caireles de grueso calibre?, ¿Será que a Isaac le apetece la moda vintage y si a esas vamos y habiendo tenido en el escenario al burel “Bolero” y a los nardos bordados en seda. ¿Cómo no recordar aquello de?

“Varita de nardo”

Un grande como Joaquín Pardavé, mi menda por haber nacido en la década de los años cuarenta y más aún avecinado en la colonia Del Valle acompañado de los abuelos, padres y chachas prietas y buenotas, lo veíamos con toda su bonhomía sobre la banqueta de su casa, así que no sería raro que de ahí haya salido “Varita de nardo”, la canción que hoy la engarzamos con ese recuerdo y con ese terno ya referido de Isaac Fonseca, el que gusta de la gorras beisboleras y del alejamiento icónico de un torero de civil, dicen que lo importante es lo que haga en la plaza y que desde luego lo más meritorio es su incontrolable valor, lo cual como tal es muy peligroso, incluso pa’ un hombre tan suertudo como él.

Y vaya que decir esto aprieta por el cogote a cualquier individuo, pues la suerte es cambiante en un instante, sino que lo diga Xóchitl, que no es caldo y si candidata que tuvo la suerte de ser despreciada del Palacio Nacional y en unos meses si la fortuna le sonríe podrá abrir por ella misma la ‘Puerta Grande’.

Ahora me trae la mente el recuerdo de algunas canciones más de Joaquín Pardavé como; “Caminito de la sierra”, “Pénjamo”, “Negra consentida”, “Plegaria”, “No hagas llorar a esa mujer” las que me dicen que a lo mejor en la reversa de la vida, está mi vida y es que los recuerdos son botonería que resguarda las andanzas tiernas.

Abriendo la tumba

Entre lo que siempre ha llamado la atención es que al bonachón de “El baisano Jalil” lo hayan enterrado vivo, así como lo está leyendo usted, pues cuenta la leyenda que Pardavé había comprado todas las tiras de un mismo número de la Lotería Nacional al que le tuvo tanta fe que no se despegó de él un solo instante y como lo enterraron con el mismo tacuche que se palmó, al resultar con el Premio Mayor los ambiciosos parientes lograron abrir el ataúd y encontraron el cuerpo boca abajo y la tafeta del forro del ataúd rasgada.

Otros componen esto y dicen que lo que traía adentro del traje era el testamento, pa’ el caso es igual -homicidio imprudencial-.

Las 4.30 de la México ¡Un capricho!

Estaba cañón ser el hijo de una de las madres más hermosas de este país y señora del Jet-Set como lo era Norma Gaona, primogénito de una figura del toreo del calibre de Paco Camino, aquel niño que nació en Camas, Sevilla, España siendo sabio, nieto del empresario taurino de la Plaza México Dr. Alfonso Gaona, y quien como suegro vetó al yerno de que México, gozara largamente del toreo espléndido del sevillano, sin duda con esos antecedentes Estaba cañón pa’ Paco Camino Gaona.

Nacido en Madrid de donde luego regresó pa’ convertirse en el nieto de oro al grado tal, que cuando los festejos de la Plaza México corridas y novilladas por tradición se venían celebrando a las cuatro de la tarde, sucedió que Paquito jugador de una liga beisbolera (amateur) tenía partidos los domingos a las primeras horas de la tarde y pa’ que al empresario-abuelo y al “Pelotero” les diera tiempo de llegar a la corrida, más que por un capricho porque se le calentaron las pelotas el Dr. Gaona bateo el horario clásico y lo recorrido a las cuatro treinta.

Así es el amor a la mexicana de un abuelo por un nieto al que hizo ‘Legionario de Cristo’ como lo fuimos los niños bien, del Instituto Cumbres.

 Paco fue llave mágica pa’ que las ‘Ventas’ de Madrid le abriera la puerta de su aula cultural al libro del natalicio cien de Silverio Pérez, pues llegar ahí no es enchílame otra de huitlacoche con pápalo quelite, máxime que “El Compadre” se hizo el miope y le saco la vuelta a Madrid.

Sin duda la peña taurina de ‘La Aceituna’, obvio la que esta Polanco, es una de las más nice con decir que ahí liderea con su voz moruna el as de la cámara Angelito Bernal y por supuesto Camino Gaona gozaba del buen ¡Salud!

Se fue Paquito y con él un acervo viviente de ver la fiesta, que la entendía por adentro como pocos y por fuera aprendió mucho de su magia que también tiene pasajes negros, como el luto.


viernes, 28 de abril de 2023

Morante

   Bardo de la Taurina

    Arte Escamillo

Da Vinci, Miguel Ángel, Cervantes, Picasso, Lorca, Morante, han sido unos Super Stars qué cuando se han hallado heridos, han sido capaces de reaccionar como sólo ellos lo podrían hacer.

 Morante tocado en su orgullo, el que fue mancillado con la más lastimosa de las armas que lo es la indiferencia con la que unas horas antes la afición con la agravante posible del juez lo trato en la Maestranza de Caballería de Sevilla.

Ante eso Morante confirmaría que jamás sería uno más, así sin más, ¿Pa ´que más palabras? ¡Si! con solo decir que ese miércoles abrileño que fue veintiséis del calendario del año veintitrés supero al propio Morante.

¿Eso es imposible? pues sí, más ahí es donde estuvo su grandeza ante un paradójico Ligerito todo terreno que aun siendo salmantino no se atrevió a compartir la vida terrenal.

La hazaña morantina, fue plasmada sobre lo candente del imperfecto redondel donde El bordador de ensueño, dejó de ser un mortal, pa’ elevarse al Olimpo de los dioses.

¿Y ahora qué nos ha dejado, el bendito?, ¡Tranquilos! la historia continuará con el agregado del antes y después de Morante maestrante

                                                                             
                                                                          

viernes, 14 de abril de 2023

Pelé, el que se peló

Bardo de la Taurina

 


Duerme, duerme negrito,

y si el negro no se duerme,

viene el diablo blanco.

 Y ¡zas! le come la patita,

 chacapumba, chacapumba, pumba…

compositores Atahualpa Yupanqui / Héctor Chavero

 

Pelé, el de la colonia Nápoles que fue paisaje viviente de esa latitud donde como un volcán a tiro de piedra La Plaza México ya estaba sumida pa ´abajo y levantada pa’ arriba cuando el Negrito Sandia llegó a la esfera terrenal, hace sesenta y nueve temporadas donde también colosal en eso de las excavaciones y las elevaciones lo es la Iglesia de San Antonio de Padua a donde a nuestro palmado de moda le daba por ir a arrodillarse con rutinaria repetición, ¿Qué tanto haces ahí?  Si tú no eres un pecador empedernido al contrario por fuera eres como Miércoles de Ceniza y por dentro blanco como Primera Comunión.

La muerte es seria, porque nadie se ríe de ella, entonces esperemos que el baulito donde está ese tesoro de amigo, sus amigos a quienes abrazo Silverio, Jorge, Gabriel, Ángel, Mundo, Alfredo… lo arrimen a su templo y hagan oídos sordos a ese runrún de esparcirlo en una ganadería porque no es abono pa’ la tierra, ni nadie le puso los cuernos, entonces ¿Qué tiene que hacer entre vaqueros un hombre del asfalto?, la crudeza nos dice que Pelé se tornará en soledad que es la paz de los sepulcros y el destino de los que se lo ganaron sin poses, sin sonrisas falsas, sin cuitas en las redes sociales, sin hambre de reflectores, ¿Pa ’que? si era auténtico.

 Una urna de concreto gigantesca está siendo capaz de provocar un impasse pa’ los amantes de la nostalgia en particular de la Plaza México y aquí la pregunta sería ¿Hasta dónde pa’ atrás da el interés por lo de ayer?, si hoy un joven de treinta y cinco años ve la imponente escultura en el atrio de la plaza monumental en recuerdo de Manolo Martínez, ¿Qué de raro tiene que pregunte quién es?

 Pelé gustaba de caminar las calles de su colonia la de los dos hoteles donde se vestían toreros y se desvestían las buñis, por ahí hizo mandados a granel a los vecinos y cuido y recreo a los muy mayores o enfermos ¡Cuanta bondad!, con su tarjeta de presentación que por un lado decía educación y por el otro respeto, que es mucho, pues eso lleva implícito la honradez y la fidelidad al amigo que es la más difícil porque en ella siempre está la cola de Satanás que tiene pinchos de tentación.

Ese humo que no se ve hasta que se hace mal uso de él y es que como su conjugación no se aprende en la escuela sino en la calle, aunque los muy refinados digan que se mama en casa.

 Y los que como el referido su hogar lo fue la calle, que es la más grande de las carpas si consideramos que este mundo es un circo donde no todos los animales caben por la maldad de los antitaurinos, él sabía muy bien que la calle es una ruleta rusa donde hoy se está y al siguiente tiro, ya no se está.

¿Es empecinamiento  la muerte en su aceptación o en su negación?, pa’ algunos sí, más lo que debe de ser es el saber irse a tiempo, como se nos fue Pelé, en este alargue de Semana Santa 2023 ahorrándonos el trance de verlo jodido y si te piras al arrullo de aplausos y sentimientos te vas en volandas, no como en el caso de La México que nos tiene en ascuas sobre un futuro incierto y de alguna forma inmerecido por la forma en que un servil de intereses ajenos le dio al blanco y con ello tiño de luto a la afición y al público que gusta de un espectáculo macho donde la sangre es presente y el dolor no es ausente, pero tampoco es equitativo ya que lo ponen más los toros que los toreros.

 El meollo de todo esto es que no hay equidad, no hay democracia y no la hay porque salvo  las fichas del dominó que por un lado son negras y por el otro son blancas es muy difícil emparejar la balanza, la que siempre se carga a un lado hasta con los fallecidos, de ahí  aquello de que no hay muerto malo, así sea un ahuehuete en el Paseo de la Reforma o un anónimo con destino a la fosa común, paradójicamente la muerte  lucha o es espontanea con la  vida, ya lo demás es cuestión de creencias, creo que también le llaman fe y como dicen que esa muere al último, mientras no suceda con sarcasmo podríamos preguntarles a los que le han sacado jugo a la plaza; ¿Si ya se dieron cuenta  de que en todo esto no se ha señalado un solo culpable  de la familia taurina?, como si quienes la abarataron y la volvieron frágil hasta la indefensión se hubieran esfumado.

Y no ha sido así, culpables lo son quienes tuvieron la oportunidad de ser figuras y no dieron ese paso adelante que los pudo llevar hasta la idolatría, luego los de primera línea pues ahí anduvieron y digamos que a otros más se les pudo ver sin disgusto, más de los demás migrantes de otras labores, vagos, juniors, usurpadores que pasaron por La México con mucha pena y nada de gloria, buscando el cajón del olvido donde se guardan las carpetas de la mediocridad, ¿No se van a dar sus nombres?, ¿O se necesitaría un disco duro pa’ que cupieran todos?, la misma cantaleta sería con determinados ganaderos que al no poder competir con Santa Clara, con Alpura, con Lala,  vinieron a dar los cuartos traseros con edades dudosas, dejando en los tentaderos la bravura y redondeando los cuernos como si fuesen ubres, que no lo hacen ellos físicamente, ya lo sabemos, pero se lidian con su hierro, ¿Por qué se quedan callados?  Porque a la siguiente ya no les van a comprar litros ordeñados.

 De los empresarios que los hay dignos decir que; son hombres de negocios como dice la canción de Emma Elena Valdelamar que interpretaba “Paquita la del barrio” ‘Cheque en blanco’ -Yo no soy letra de cambio, ni moneda que se entrega…- ¡De ahí el regateo de siempre!